En junio de 2016, un partido recién formado, con más de 276.000 afiliados y asambleas en más de 200 distritos electorales a nivel nacional, obtuvo su registro nacional; dos meses después, se vio obligado a modificar su nombre, emblema y colores. Este hecho dice mucho sobre la política mexicana actual. Todo esto antes de haber participado en una sola elección.
La celebración se llamaba “Somos México” o “Somos”. Actualmente, se la conoce simplemente como SOMOS. En agosto de 2016, el Tribunal Electoral de la Judicatura Federal declaró que la combinación de las palabras “México” y “somos” constituía una “apropiación simbólica de la identidad nacional colectiva”. Al leer este argumento, surgen más preguntas que respuestas. El nombre de la nación se ha incorporado a los nombres de otros partidos sin el mismo grado de escrutinio. A pesar de esto, el Tribunal desestimó la apelación de la organización por una estrecha mayoría.

El partido se fundó antes de su registro oficial. El Frente Cívico Nacional y la Marea Rosa, un movimiento ciudadano que ocupó calles y plazas entre 2022 y 2024 para apoyar al Instituto Nacional Electoral (INE) contra las reformas electorales impulsadas por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, dieron origen a SOMOS.
Con sus estandartes rosas y blancos —los colores corporativos del INE—, estas marchas unieron a personas de diversos orígenes. Contaba con una amplia gama de perfiles políticos, incluyendo figuras independientes, activistas sin afiliación previa y exmiembros del PAN, PRI y PRD. En aquel entonces, el movimiento se declaraba apartidista. Luego llegaron las elecciones de 2024, en las que varios de sus organizadores apoyaron abiertamente a Xóchitl Gálvez. La participación electoral activa ya había reemplazado la movilización cívica.
Tras la derrota de la oposición en 2024, los líderes del movimiento llegaron a una conclusión previamente discutida: el activismo callejero era insuficiente para cambiar las políticas. Era necesario un partido. La asamblea fundacional tuvo lugar en la Ciudad de México en febrero de 2026. Allí se aprobaron los principios, el plan de acción y los estatutos. Guadalupe Acosta Naranjo, miembro de larga trayectoria del PRD, fue elegida presidenta del país.
Cecilia Soto González, candidata presidencial del PT en 1994, fue nombrada secretaria general. Es evidente que la dirigencia tiene una diversidad de perfiles. Los propios críticos han debatido intensamente si esto representa una fortaleza o un indicio de que el partido es más bien… Más que un movimiento verdaderamente nuevo, se trataba de una coalición de conveniencia.
La controversia sobre el nombre fue un asunto serio. Durante dos años, los manifestantes se identificaron por su emblema rosa original, que tenía un significado simbólico particular. La elección del rosa en el diseño no fue casual. Era una clara alusión a la identidad gráfica del Instituto Nacional Electoral (INE) y a las miles de personas que se manifestaron en su apoyo. Independientemente de los argumentos legales presentados, es difícil ignorar la interpretación política de obligar al partido a abandonarlo días antes del inicio del proceso electoral. La organización lo dejó muy claro: “La injusticia no es solo legal, sino también política y democrática”.
Como todos los partidos nuevos en México, SOMOS ahora debe superar las elecciones intermedias de 2027 con los votos suficientes para mantener su registro. Esta es una tarea difícil en un entorno político dominado por Morena y con una identidad gráfica que recientemente ha sido alterada a la fuerza. Aún está por verse si la base de base del partido, que desarrolló a lo largo de dos años de asambleas y campañas de afiliación, podrá soportar los rigores de la institucionalización. Es necesario determinarlo. Estos procedimientos suelen ser difíciles. Los movimientos callejeros rara vez se comportan igual dentro de las estructuras formales de un partido político.
SOMOS podría expresar algo diferente. También es posible que, con el tiempo, se parezca más a sus predecesores de lo que sus fundadores quisieran reconocer. El partido sigue existiendo por ahora. Sigue ocupando el mismo territorio —una nación donde la oposición intenta hacerse oír—, pero tiene un nuevo nombre y emblema.

