Parece que el tiempo pasa más despacio en los pasillos de cualquier centro del IMSS. Hay colas que empiezan antes del amanecer, sillas de plástico llenas de gente que ha llegado con horas de antelación y médicos que atienden a los pacientes con una expresión a la vez dedicada y agotada. Es imposible no sentir la tensión cuando una gran organización intenta cumplir una promesa que a veces parece demasiado grande como para poder asumirla.
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) tardó un año más en empezar a funcionar, pero se constituyó oficialmente el 19 de enero de 1943, cuando Manuel Ávila Camacho era presidente. Sin embargo, la idea llevaba mucho más tiempo en el aire. Entre los acontecimientos destacados en Veracruz se cuentan huelgas de trabajadores, gobernadores progresistas y proyectos de ley que fueron rechazados repetidamente por la oposición empresarial. Gran parte de la historia del IMSS gira en torno a una idea que tardó décadas en convencer a quienes tenían el poder para hacerla realidad.
El IMSS es hoy el mayor sistema de seguridad social de América Latina, con más de 80 millones de afiliados y beneficiarios. Este es un punto muy importante. Esa cifra demuestra que este país decidió hace más de 30 años que el mercado por sí solo no podía determinar qué era lo mejor para la salud y la seguridad de los trabajadores. Los historiadores siguen debatiendo si fue una decisión valiente o simplemente lo que había que hacer dada la situación política de entonces.

Está compuesto por tres partes: el Estado, los empresarios y los trabajadores. En teoría, los tres grupos tienen voz y voto en los órganos de gobierno. En la práctica, el equilibrio entre estas fuerzas ha causado problemas a lo largo de los años. En 2005, hubo una amenaza de huelga que estuvo a punto de paralizar toda la institución y provocó la dimisión del director de entonces. Había habido otras crisis, pero esta fue una de las más evidentes.
El sistema de pensiones es uno de los aspectos que más preocupa a quienes siguen de cerca la trayectoria del IMSS. Las normas para los trabajadores mexicanos cambiaron mucho al pasar de la Ley del Seguro Social de 1973 a la reforma de 1997. El modelo de cuentas individuales gestionadas por las Afores (Administradoras de Fondos de Jubilación) ofrece cierta seguridad financiera, pero también expone a millones de personas al riesgo de jubilarse sin disponer de fondos suficientes en sus pensiones. Los analistas llevan años advirtiendo sobre esta brecha, y resulta preocupante que el tema aún no se haya planteado ante la opinión pública con la seriedad que requiere.
El traslado de la sede central es otro asunto que aún no se ha resuelto. Cuando el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) decidió trasladar parte de sus operaciones centrales a Morelia, en Michoacán, se esperaba que la economía de la ciudad creciera de forma significativa —los estudios pronosticaban un flujo de miles de millones de pesos—, pero también existían preocupaciones fundadas sobre cómo llevar a cabo el traslado con éxito. Trasladar una burocracia de tal envergadura no es lo mismo que trasladar unas oficinas. Podrían pasar años hasta que se tenga una idea clara de las repercusiones reales de este traslado.

