Hay momentos en la política que, por mucho que uno intente analizarlos con serenidad, resultan difíciles de clasificar. El miércoles 23 de septiembre de 2026, Ana Belén Vázquez Blanco sacó un bote de spray de pimienta durante una sesión de control del Gobierno en el Congreso de los Diputados. Lo que siguió —la evacuación de tres plantas, la atención médica a doce personas, la baja por enfermedad de un miembro del personal y la presentación de una denuncia formal— convirtió un gesto político en un incidente que aún suscita preguntas incómodas.
Vázquez no es ninguna novata. Nacida en 1975 en Bande, un pequeño municipio de la provincia de Ourense, ha estado involucrada en la política prácticamente toda su vida adulta. Fue alcaldesa de su localidad natal entre 2006 y 2007 y es diputada desde el año 2000, habiendo acumulado ocho legislaturas —con una única interrupción durante la undécima—. Es licenciada en Derecho por la Universidad de Vigo y funcionaria de carrera; concretamente, inspectora de la Policía Nacional. Este último detalle tiene más importancia de lo que podría parecer cuando se comprende el terreno político que ocupa.

Y es que Ana Belén Vázquez no es una diputada cualquiera. Dentro del Partido Popular, ocupa el cargo de secretaria nacional de Interior y forma parte del Comité Ejecutivo Nacional. En el Congreso, es la portavoz del Partido Popular en la Comisión de Interior desde diciembre de 2023, cargo que también desempeñó durante la legislatura anterior. Su área de especialización no es ni nueva ni fortuita: la seguridad pública, la Guardia Civil, la Policía Nacional, la inmigración y la gestión de fronteras. Lleva años trabajando en este ámbito, actuando como portavoz del PP en oposición a la gestión de Fernando Grande-Marlaska al frente del Ministerio del Interior.
| Campo | Detalle |
|---|---|
| Nombre completo | Ana Belén Vázquez Blanco |
| Fecha de nacimiento | 27 de enero de 1975 |
| Edad | 51 años |
| Lugar de nacimiento | Bande, Ourense, España |
| Partido político | Partido Popular (PP) |
| Formación académica | Licenciada en Derecho, Universidad de Vigo |
| Profesión | Funcionaria de carrera, Inspectora de la Policía Nacional |
| Cargo actual | Diputada en el Congreso de los Diputados (XV Legislatura) |
| Cargo en el PP | Secretaria Nacional de Interior; miembro del Comité Ejecutivo Nacional |
| Cargo parlamentario | Portavoz del PP en la Comisión de Interior (desde diciembre de 2023) |
| Legislaturas | VIII legislaturas (desde la VII hasta la XV, con interrupción en la XI) |
| Cargo previo | Alcaldesa de Bande (2006–2007) |
| Áreas de especialización | Seguridad, inmigración, Policía Nacional, Guardia Civil, gestión de fronteras |
| Presencia en redes | Instagram: 35K seguidores (@anadebande) · X/Twitter: 64.9K seguidores · Facebook: 26.8K seguidores |
| Incidente reciente | Expulsada del hemiciclo el 23 de septiembre de 2026 por mostrar un bote de spray de pimienta durante una sesión de control al Gobierno |
| Consecuencias del incidente | 12 personas atendidas médicamente, una trabajadora de baja laboral, una denuncia interpuesta, evacuación de zonas del Congreso |
Su enfrentamiento con Marlaska es, de hecho, la columna vertebral de su reciente actividad parlamentaria. No comenzó con la crisis de Ceuta; ya hubo debates anteriores sobre el tráfico de drogas frente a las costas de Huelva, los recursos de que dispone la Guardia Civil y el Pacto Europeo sobre Migración y Asilo. En junio de ese mismo año, intervino en nombre del PP para cuestionar la respuesta del Gobierno tras la muerte de dos agentes durante una persecución marítima. Es difícil no ver un patrón deliberado en todo esto: ella actuando como la interlocutora designada, él como el blanco constante.
La crisis de Ceuta elevó esa tensión a un nuevo nivel. Vázquez participó en la comparecencia extraordinaria de Marlaska ante la Comisión de Interior el 28 de agosto, destinada a explicar los acontecimientos que se habían desarrollado en la ciudad autónoma desde finales de julio. Volvió a pasar a la ofensiva durante un turno de preguntas parlamentarias el 9 de septiembre. Y el miércoles 23, mostró el bote de spray ante las cámaras durante otro intercambio sobre el mismo tema.
Lo que siguió fue, como mínimo, caótico. La presidenta del Congreso, Francina Armengol, le llamó al orden en dos ocasiones antes de expulsarla de la sala, invocando el artículo 101 del Reglamento, que regula la exhibición de armas en las instalaciones parlamentarias. Vázquez argumentó que el bote estaba vacío. Sin embargo, un asistente del PP admitió más tarde haber manipulado y activado el spray mientras lo limpiaba a petición de la diputada. El resultado fue la evacuación de los aseos y las zonas de la cafetería, la atención médica a doce personas —entre ellas, un miembro de una delegación mauritana de visita que sufrió vómitos— y un trabajador de cocina que acabó de baja por exposición a sustancias tóxicas.
Existe una delgada línea entre la crítica política eficaz y un gesto que desvía el foco del debate hacia sí mismo. Es muy posible que Vázquez creyera que mostrar el spray era una forma contundente de ilustrar las deficiencias en materia de seguridad pública que llevaba meses denunciando. Quizá lo calculó como una provocación controlada. Lo que parece claro es que el resultado no fue del todo controlable.

